Ceapa

Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado

Manifiesto de CEAPA sobre la huelga general educativa convocada a nivel estatal para el 9 de marzo de 2017.


27 de Febrero de 2017

Manifiesto de CEAPA sobre la huelga general educativa convocada a nivel estatal para el 9 de marzo de 2017.

LAS MADRES Y LOS PADRES DEL ALUMNADO PARAREMOS DE NUEVO LA EDUCACIÓN EL 9 DE MARZO PORQUE ESTAMOS HARTOS DE QUE SE JUEGUE ALEGREMENTE CON LA EDUCACIÓN DE NUESTROS HIJOS E HIJAS.

Lo podemos decir más alto pero no más claro: estamos hartos de que nuestros gobernantes jueguen alegremente con la educación de nuestros hijos e hijas. No es aceptable que sigamos en la situación que nos imponen con la LOMCE y los recortes. La realidad debe cambiar drásticamente de forma urgente y, mientras que ello no ocurra, que no nos intenten acallar con el discurso falso de que buscan un pacto en la educación y que conviene no hacer nada para que se pueda conseguir. Este mensaje de que no hagamos nada mientras que no tengamos un pacto, solo busca eso, que no hagamos nada, para que la LOMCE siga su camino. Esperar algo que puede no existir nunca, precedentes tenemos muchos, dinamitándolo cuando interese, rompiendo la posibilidad o convocando elecciones anticipadas que hagan morir todas las iniciativas. Y mientras dicho mensaje se difunde de forma abierta por el Gobierno del Estado y por todos cuantos forman parte de quienes sustentan dicho Gobierno o trabajan denodadamente para que éste logre sus objetivos, que no son otros que seguir aplicando la LOMCE y destrozar la educación para que deje de ser un derecho fundamental. La huelga general del 9 de marzo volverá a ser un éxito porque sobran los motivos y estamos cansados de soportarlos.

Nos impusieron la LOMCE, cuando la inmensa mayoría de la Comunidad Educativa de este país manifestábamos un rechazo frontal a dicha involución educativa. También la inmensa mayoría de los responsables políticos se mostraban en contra de la misma. Los resultados electorales le quitaron la mayoría a un Gobierno que impuso la ley aplicando su rodillo parlamentario, muestra evidente de que la sociedad no aceptó ni esta contrarreforma ni muchas otras. Pero el Gobierno sigue como si no hubiera pasado nada, pretende mantener a toda costa su nefasta ley y se permite el lujo de presentar un recurso ante el Tribunal Constitucional para intentar acallar al Congreso de los Diputados y, con ello, a nuestra sociedad. Vulneran la separación de poderes y quieren maniatar al poder legislativo si no dice exclusivamente lo que ellos quieren oír. Eso sí, mientras nos dicen que perderemos fondos europeos y que ello no se puede permitir. Pero, si desde Europa se exige que sigamos recortando en educación, no podemos pensar que están pensando en nuestro bienestar, solo en ayudar a implantar el modelo social del que forma parte la LOMCE. Es imprescindible la retirada inmediata de dicho recurso, su mantenimiento bien justifica por si solo la huelga.

Nos impusieron las reválidas que recuperó la LOMCE, pero la lucha en la calle y en los tribunales, así como en los espacios en los que la Comunidad Educativa tenemos representación, hizo posible que se tuvieran que retirar. La huelga del 26 de octubre del pasado año forzó el punto y final, de momento, de las reválidas. El Gobierno pudo retirarlas antes de la misma, pero no lo hizo hasta que se vio forzado por la respuesta social en una huelga cuyo éxito no pudo ser cuestionado, señal de que solo entiende el lenguaje de la huelga, en aquella ocasión del alumnado y las familias. Otro motivo más para que se convoque y realice la del 9 de marzo. Si queremos conseguir que el Gobierno termine de moverse y podamos empezar a recuperar todo lo perdido en estos años, no cabe otra salida que volver a paralizar la educación ese día. Si queremos que las reválidas no recuperen la poca vigencia que han perdido temporalmente, la huelga debe seguir demostrando nuestro rechazo a estas políticas.

Nos impusieron los recortes que todos rechazábamos y que nuestra sociedad no se podía permitir sin ver seriamente dañado su presente y su futuro. Perdimos más de 9.000 millones de euros de financiación en la educación. Decenas de miles de docentes fueron al paro, despreciando su experiencia y obviando la necesidad de que siguieran en las aulas; perdimos importe medio en las becas que aún existen y becarios con derecho a ellas; se atacó la democracia escolar al eliminar competencias a los Consejos Escolares de los centros educativos; se vulneró el derecho a la igualdad de oportunidades para impulsar una cultura de un esfuerzo mal entendido orientada de forma perversa e injusta; se eliminaron unidades de los centros; se cerraron bibliotecas escolares; desaparecieron actividades complementarias y extraescolares; se quitaron desdobles y apoyos; se eliminó prácticamente cualquier actuación compensatoria; se cerraron comedores escolares y se perdieron comensales; se eliminaron rutas escolares; etc.; etc.; etc. En definitiva, perdimos educación. Y ganamos ratios más altas; se incrementó la precariedad laboral en los centros educativos; se agravó la desatención al alumnado y en especial al más desfavorecido; se sufren ataques constantes a la dignidad de los diferentes colectivos; recibimos el desprecio de nuestros gobernantes; repuntó el abandono educativo real que solo tapan los trucos estadísticos; se aumentaron las tasas en las universidades; se provocaron nuevos conflictos en los centros educativos al potenciar un modelo de autoridad que premia y consiente el autoritarismo; se incrementaron las deudas económicas de los centros educativos; etc.; etc.; etc. En suma, ganamos una involución educativa y social sin precedentes que el Gobierno quiere mantener y agravar.

Incluso en aquello que han tenido que ceder porque no tenían otro remedio, como en las reválidas, que ya no eran capaces ni de ponerlas en marcha a tiempo aunque las hubieran querido mantener, su actuación es francamente deplorable. A día de hoy, la inmensa mayoría del alumnado que se presentará a la nueva prueba de acceso a la universidad, aún desconoce del todo cómo será la misma, faltando apenas poco más de tres meses para ello. La desregulación promovida por la LOMCE para regocijo de las universidades, en especial de las privadas pero no solo para ellas, nos ha conducido a una situación sin precedentes, en la que los derechos del alumnado están siendo vulnerados completamente. Todavía no se ha buscado solución para el alumnado que sufre directamente en esta etapa el cambio del modelo LOE al modelo LOMCE, que está siendo gravemente perjudicado por la negativa del Ministerio de Educación a escuchar las llamadas de atención que se le han trasladado desde hace años en el sentido del perjuicio que provocarían. Tampoco tiene la más mínima justificación que la inmensa mayoría de las becas que se convocan desde el Ministerio de Educación sigan, a día de hoy, sin ser abonadas. En el fondo, se pongan la excusas que se pongan, la razón solo es una, expulsar de los estudios superiores a todo aquel alumnado al que no pueda pagárselos su familia. Defender los derechos del alumnado bien justifica la huelga del 9 de marzo.

LOMCE y recortes son las dos caras de una misma moneda. No se trata de ajustar una financiación escasa porque ésta no exista o sea imposible conseguir la necesaria. No, la realidad es que la política actual es premeditada y busca exclusivamente la perpetuación de las élites y la conservación de los privilegios. La huelga del 9 de marzo es una nueva lucha contra la injusticia que vive diariamente gran parte del alumnado, su familias, sus docentes y la sociedad en general.

El Gobierno del Estado y muchos que forman parte de quienes les sustentan como Gobierno o de quienes coinciden ideológicamente con ellos nos dicen ahora que no hagamos huelga y que demos una oportunidad a la Subcomisión Parlamentaria porque están trabajando para lograr un pacto educativo. Una de dos, o no han entendido nada o, lo que es mucho más probable, quieren confundir a la ciudadanía con un lenguaje falso. Esta huelga no es contra la Subcomisión Parlamentaria, es contra las nefastas políticas de un Gobierno que sigue legislando en contra de los derechos de nuestros hijos e hijas mientras afirma querer ese pacto. CEAPA comparecerá ante la Subcomisión con la intención de ayudar a encontrar el pacto anunciado y considera que existe alguna posibilidad si determinados partidos abandonan definitivamente la senda de la falta de diálogo, pero el Gobierno no merece la menor credibilidad. No es posible poner ni un sorbo de esperanza en un Gobierno que se la ha quitado y se la sigue quitando a nuestros hijos e hijas con cada medida que toma. No, la Subcomisión debe trabajar y olvidarse de esta huelga, no va contra sus trabajos, es el Gobierno el destinatario de ella y el que debe cambiar su actitud de forma urgente. La huelga del 9 de marzo debe contribuir a ello, ya que perder una mayoría absoluta parece que nos les ha servido de nada.

Se puede ser parte del problema o ser parte de la solución. La LOMCE, los recortes y la política educativa del Gobierno actual son parte del problema, la huelga del 9 de marzo es parte de la solución. Cada entidad y cada persona debe decidir si quiere formar parte del problema y afirmar que esto no va con ellos, o si quiere ser parte de la solución y luchar para que el escenario cambie, en esta ocasión realizando la huelga general educativa del 9 de marzo.

CEAPA es parte de la solución y por eso convoca la huelga del 9 de marzo, a la que llamamos a las familias de nuestro país a realizar como muestra del hartazgo que tenemos de políticas educativas lesivas para los derechos de nuestros hijos e hijas. ¡Basta ya!

NO A LA LOMCE, NO A LOS RECORTES, SÍ AL ESTADO DE DERECHO,

SÍ AL DERECHO A LA EDUCACIÓN DE TOD@S Y PARA TOD@S.